IA en periodismo: ¿quién gana y quién pierde en las redacciones?

Un avatar de aspecto impecable aparece en la pantalla para leer las noticias de última hora. Su voz es natural y puede cambiar de idioma con facilidad. No es un presentador de carne y hueso, sino un rostro generado por inteligencia artificial. Ejemplos como Lisa, en la India; Jia Jia, en China; o Nat, en México, ya son una realidad y han generado tanto asombro entre el público como inquietud en las redacciones. La pregunta que muchos periodistas se hacen es si los robots y los algoritmos terminarán ocupando su lugar.

Esta preocupación no es nueva, pero la popularización de herramientas como ChatGPT ha acelerado el debate. En el periodismo, la IA no es un fenómeno reciente; ya en 2014, el Los Angeles Times utilizaba un software para redactar notas sobre movimientos sísmicos. Hoy, su uso se ha extendido a tareas como la transcripción de audios, la redacción de textos breves, el envío de boletines y el análisis de audiencias. La cuestión de fondo es clara: en este nuevo escenario, ¿quién gana y quién pierde?

Las tareas que la IA ya está haciendo

La automatización ha llegado para quedarse y ya hay ejemplos concretos de su aplicación en los medios. Agencias como EFE utilizan robots periodísticos como Gabriele, capaces de escribir con una sintaxis y coherencia que envidiaría más de un redactor. Herramientas como Tableau permiten organizar y analizar grandes bases de datos en tiempo récord, algo que fue clave en investigaciones como los Papeles de Pandora. La publicación de información cíclica, como pronósticos del tiempo, resultados deportivos o datos estadísticos, también está siendo asumida por sistemas automatizados en medios como CBS, The Washington Post o la agencia Yonhap News.

El ahorro de tiempo y costos es el principal argumento a favor de estas tecnologías. Las tareas mecánicas y repetitivas, que antes consumían horas de trabajo, ahora pueden resolverse en segundos. Esto permite a las redacciones ser más eficientes y dedicar recursos a otras áreas. Sin embargo, esta eficiencia tiene un costo y plantea una pregunta incómoda: si una máquina puede hacer el trabajo de manera más rápida y barata, ¿qué pasará con las personas que realizaban esas tareas?

Quiénes están en la cuerda floja

La historia reciente de la industria muestra que los medios ya venían enfrentando crisis y recortes de personal antes de la irrupción masiva de la IA. La pandemia y el cambio en los modelos de negocio aceleraron despidos en empresas de toda América Latina. La IA, en este contexto, aparece como un factor que puede profundizar esa tendencia.

Quienes se desempeñan en eslabones de la cadena de producción que no otorgan un valor agregado significativo son los más susceptibles. Camarógrafos, community managers, editores web o personal de cabinas y estudios televisivos, como operadores de audio o switchers, podrían ser sustituidos por herramientas automatizadas. Incluso los presentadores que se limitan a leer en un teleprompter o los reporteros dedicados a cubrir eventos de rutina podrían ver su rol cuestionado. Si el trabajo se limita a maquilar piezas elementales o a información puramente descriptiva, la máquina puede hacerlo igual o mejor.

Habilidades que la IA no puede reemplazar

Sin embargo, el panorama no es del todo sombrío. La misma tecnología que automatiza tareas rutinarias permite a los periodistas de investigación ahorrar tiempo y dedicarlo a cuestiones más complejas. La IA no puede comprobar una fuente en tiempo real, dudar de una información, aportar un enfoque interpretativo o hablar con personas que aporten distintas perspectivas. Estas habilidades, intrínsecamente humanas, son las que cobrarán un valor diferencial.

Sobrevivirán en esta profesión quienes muestren habilidades para agregar profundidad y agudeza a los contenidos. El periodismo que interpreta, que analiza y que estimula la participación ciudadana no puede ser hecho por robots. La participación humana, el olfato periodístico y la mirada crítica del editor siempre serán elementos intrínsecos de la profesión. En lugar de temer a la IA, los periodistas deben aprender a usarla como una aliada para potenciar su trabajo.

El desafío de la formación

El principal obstáculo no es la tecnología en sí, sino la falta de preparación para integrarla de manera ética y eficaz. Una encuesta realizada a periodistas vascos, mencionada en investigaciones previas, reveló que apenas el 14% ha recibido capacitación específica en IA. La mayoría ha aprendido por su cuenta, a base de prueba y error, y expresa desconfianza hacia sistemas que no comprende del todo.

Las universidades y las empresas periodísticas tienen una responsabilidad en este sentido. No se trata solo de formar en el uso técnico de las herramientas, sino de fomentar una reflexión ética sobre su utilización. Es necesario discutir criterios para el uso de resúmenes o imágenes generadas por IA, establecer pautas para que los avatares no reproduzcan estereotipos de género y aprender a incorporar la IA en los procesos de verificación de datos. Estamos a tiempo de hacerlo, pues el máximo potencial de estas herramientas aún está por descubrirse.

Preguntas frecuentes sobre IA y periodismo

¿La inteligencia artificial va a reemplazar a los periodistas?
No completamente, pero sí transformará la profesión. La IA automatizará tareas rutinarias y mecánicas, como transcripciones, resúmenes o la redacción de información cíclica. Sin embargo, el trabajo que requiere análisis, interpretación, verificación de fuentes y contacto humano seguirá siendo irremplazable.

¿Qué tareas periodísticas ya está realizando la IA?
Actualmente, la IA se usa para transcribir audios, redactar textos breves sobre resultados deportivos o económicos, generar resúmenes, enviar boletines personalizados y analizar audiencias. También se utilizan avatares generados por IA para presentar noticias en televisión o plataformas digitales.

¿Qué habilidades serán más valiosas para los periodistas en el futuro?
La capacidad de agregar valor a través de la interpretación, el análisis crítico, la investigación en profundidad y la generación de narrativas complejas. Las habilidades humanas como el olfato periodístico, la empatía para entrevistar y el juicio ético serán fundamentales y difíciles de replicar por una máquina.

¿Qué deben hacer los periodistas para adaptarse a la IA?
La clave está en la formación. Es necesario aprender a usar las herramientas de IA, pero también a entender sus limitaciones y sesgos. Las universidades y los medios deben ofrecer capacitación que combine lo técnico con la reflexión ética sobre el uso de la tecnología en la construcción de la información.

Recuerde que…

La inteligencia artificial no es una sentencia de muerte para el periodismo, sino un desafío para reinventarlo. Las tareas mecánicas y repetitivas serán cada vez más automatizadas, pero las funciones que requieren inteligencia humana, criterio y conexión con la realidad seguirán siendo el corazón de la profesión.

El escenario plantea una elección para quienes trabajan en los medios. Se puede resistir el cambio y correr el riesgo de quedar rezagado, o se puede abrazar la tecnología como una herramienta para hacer un mejor periodismo. La formación y la adaptación son el camino para no solo sobrevivir, sino para destacar en un ecosistema donde la IA será un compañero de trabajo más, no un sustituto.


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Fernando Juca Maldonado

Ingeniero en Sistemas de Información, MBA, docente universitario y consultor en tecnología e inteligencia artificial. Con más de 25 años de experiencia en desarrollo web, trabaja en soluciones digitales, comercio electrónico, plataformas Moodle, SEO, automatización y tecnología educativa, integrando tecnología, educación e innovación para empresas, instituciones y profesionales.

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