Chatbots y noticias locales: el problema del centralismo algorítmico

Preguntar a un chatbot qué ha pasado hoy en la ciudad donde uno vive parece una tarea sencilla. Sin embargo, la respuesta que se obtiene rara vez menciona al periódico que cubre el barrio o la comarca. En su lugar, los asistentes de inteligencia artificial suelen recurrir a las grandes cabeceras de ámbito nacional. Esta tendencia, que puede pasar desapercibida en un primer momento, es el síntoma de un fenómeno más profundo que los investigadores han bautizado como centralismo algorítmico.

Una investigación de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha puesto números a esta realidad. El estudio analizó cómo cinco de los modelos de IA más utilizados (ChatGPT, Claude, Gemini, Copilot y Perplexity) respondían a preguntas sobre la actualidad vasca. La conclusión fue clara: cuanto más local es una noticia, peor la conoce la inteligencia artificial, y sus respuestas tienden a estar dominadas por unas pocas voces de alcance estatal.

Las causas de un sesgo de fábrica

Este sesgo no responde a una intención deliberada de las empresas tecnológicas, sino a la propia arquitectura de los modelos de lenguaje. Estas herramientas aprenden a partir de enormes cantidades de textos extraídos de internet. Cuantas más veces aparece una fuente citada, enlazada o repetida en la red, más peso adquiere en las respuestas del sistema.

Los grandes conglomerados mediáticos, con su mayor presencia digital y sus recursos para posicionar sus contenidos, ocupan ese espacio casi por defecto. En el otro lado, los medios locales arrastran años de infrafinanciación y menor proyección en línea, por lo que parten en clara desventaja. De todas las fuentes que citaron los sistemas en el estudio, el 67,4% correspondían a medios de alcance nacional, mientras que solo un 15,5% remitía a periódicos vascos.

Cuando la pregunta bajaba de escala, el problema se agravaba. Modelos como Gemini ofrecían respuestas vagas o admitían no saber de qué se les hablaba. Otros, en cambio, no reconocían su desconocimiento y rellenaban el hueco con datos inventados, un fallo conocido en el sector como “alucinación” de la inteligencia artificial.

La cautela de los periodistas ante la IA

Mientras la tecnología avanza, el comportamiento de los profesionales de la información cuenta otra historia. La misma investigación incluyó una encuesta a 501 periodistas de medios vascos que revela que casi la mitad de ellos (el 45,91%) no usa nunca la inteligencia artificial en su trabajo diario. Solo un 7,19% la utiliza cada jornada, y ese uso se concentra principalmente en medios nativos digitales.

Lejos de ser una cuestión de tecnofobia, esta distancia se explica por una prudencia informativa. Los periodistas recurren a la IA para tareas mecánicas como traducir, transcribir entrevistas o corregir erratas, pero mantienen fuera de su alcance la decisión de qué se cuenta y cómo. Detrás de esa cautela hay también un problema de formación: apenas el 14,1% de los encuestados ha recibido capacitación específica en IA. La mayoría ha aprendido por su cuenta y expresa desconfianza hacia sistemas que no entiende bien y que teme que erosionen la credibilidad del medio ante los lectores.

El idioma y la brecha de género

El problema adquiere una capa adicional cuando se habla de lenguas minoritarias. Los grandes modelos se entrenan mayoritariamente en inglés y en los idiomas con más presencia digital. El euskera, con menos textos disponibles en la red que el castellano, queda en desventaja: las respuestas son menos precisas, las traducciones fallan más y la información local es más difícil de recuperar. Conscientes de esta brecha, varios medios vascos han comenzado a impulsar sus propios proyectos de traducción automática y síntesis de voz.

A esta desigualdad lingüística se suma otra, más silenciosa: la de género. La investigación apunta a que los sistemas de IA tienden a reproducir patrones ya conocidos en el periodismo tradicional. Las fuentes femeninas aparecen menos en temas de peso político o económico y más en contenidos relacionados con cuidados o entretenimiento. En este caso, la máquina no inventa nada nuevo, sino que hereda y amplifica lo que ya existía en los medios analizados.

Preguntas frecuentes sobre IA y noticias locales

¿Qué es el centralismo algorítmico?
Es la tendencia de los sistemas de inteligencia artificial a priorizar en sus respuestas las fuentes de información de alcance nacional o global, en detrimento de los medios locales. No es una decisión consciente, sino una consecuencia de cómo se entrenan los modelos, que aprenden de los contenidos con mayor presencia y circulación en internet.

¿Por qué los chatbots no citan medios locales cuando pregunto por mi ciudad?
Porque los grandes medios tienen una huella digital mucho mayor: son más citados, enlazados y compartidos. Los modelos de lenguaje, al buscar información, dan más peso a estas fuentes. Como resultado, los periódicos locales, con menos recursos y visibilidad en la red, quedan marginados en las respuestas de la IA.

¿Qué riesgos tiene que la IA ignore las noticias locales?
El riesgo principal es que la conversación pública se concentre en unas pocas voces nacionales, mientras que los asuntos, perspectivas e intereses de las comunidades locales pierden espacio y visibilidad. Esto puede llevar a una información menos diversa y a una ciudadanía peor informada sobre lo que ocurre en su entorno más cercano.

¿Qué pueden hacer los periodistas y los ciudadanos ante esto?
Los periodistas pueden formarse para auditar estas herramientas y entender sus sesgos. A nivel ciudadano, se puede exigir a las empresas tecnológicas que incorporen criterios de diversidad territorial y lingüística en el diseño de sus sistemas, algo que el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial comienza a respaldar legalmente.

Recuerde que…

El centralismo algorítmico plantea una pregunta de fondo que va más allá de la tecnología: qué tipo de información pública se quiere construir. Si la inteligencia artificial se convierte en la puerta de entrada habitual a la actualidad, el riesgo es que la conversación se empobrezca y se concentre en unas pocas voces, dejando fuera lo que ocurre a pie de calle.

No se trata de rechazar estas herramientas, sino de usarlas con conocimiento de causa y de exigir reglas claras. La IA puede ser un excelente aliado para acceder a la información, pero también es un espejo que refleja y amplifica las desigualdades del ecosistema mediático. Entender sus sesgos es el primer paso para no delegar en ella la construcción de la realidad.


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Fernando Juca Maldonado

Ingeniero en Sistemas de Información, MBA, docente universitario y consultor en tecnología e inteligencia artificial. Con más de 25 años de experiencia en desarrollo web, trabaja en soluciones digitales, comercio electrónico, plataformas Moodle, SEO, automatización y tecnología educativa, integrando tecnología, educación e innovación para empresas, instituciones y profesionales.

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