Adicción a las pantallas: riesgos y prevención

En los últimos años, la tecnología ha dejado de ser una herramienta externa para convertirse en una extensión de nuestra vida cotidiana. Hoy en día, difícilmente podemos imaginar nuestra rutina sin un smartphone, una tablet o una computadora. En América Latina, este cambio ha sido especialmente acelerado: la conectividad ha crecido enormemente, incluso en zonas rurales, y con ella han llegado los riesgos de un uso excesivo. El concepto de vida onlife, esa realidad donde lo offline y lo online transcurren al mismo tiempo, es ya una experiencia común para millones de personas en la región.

Pero no todos los dispositivos digitales generan el mismo tipo de dependencia ni plantean los mismos riesgos. Y este es un punto central a la hora de entender cómo afectan a la salud mental, especialmente en niños y adolescentes, que son la población más vulnerable. En países como Colombia, el informe Digital 2024 de We Are Social reveló que se es el segundo país del mundo con mayor tiempo promedio dedicado a internet y redes sociales, superando las tres horas diarias . Este es un dato que contextualiza la magnitud del fenómeno en la región.

El espejismo de la multitarea: el caso de la computadora

La computadora (de escritorio o portátil) ha sido durante mucho tiempo la puerta de entrada al mundo digital, especialmente para quienes crecieron en el entorno analógico. Para las generaciones más jóvenes, también fue el primer dispositivo para navegar, jugar o acceder a redes sociales. Uno de los mayores riesgos que plantea no es el dispositivo en sí, sino cómo lo usamos: la multitarea. Saltar constantemente de un programa a otro, responder correos mientras se redacta un informe o tener múltiples pestañas abiertas es una práctica que se ha normalizado.

Sin embargo, como explica la neurociencia, nuestro cerebro no está diseñado para hacer varias tareas complejas de forma simultánea. Cuando creemos que estamos haciendo varias cosas a la vez, en realidad estamos cambiando el foco de una a otra de manera constante, lo que los expertos llaman «costo de cambio de tarea» . Este constante ir y venir genera una sobrecarga, reduce la productividad y provoca una sensación de estrés y frustración. En el entorno laboral y académico, esto se traduce en un déficit de atención digital que merma la capacidad de concentración y la calidad del trabajo.

Tabletas: el riesgo de la falsa alfabetización

Las tabletas, por su parte, han encontrado un nicho importante, tanto en el entretenimiento como en la educación. Su comodidad, ligereza y facilidad de uso táctil la han convertido en el dispositivo favorito para el consumo de contenido en niños y adolescentes, pero también en una herramienta de trabajo.

Uno de los riesgos más estudiados es la pérdida de la conexión mano-ojo-cerebro. Diversas investigaciones sugieren que escribir a mano genera conexiones neuronales más fuertes que escribir a máquina, lo que implica una mayor retención de la información. Usar una tableta con teclado para tomar apuntes puede ser menos efectivo para el aprendizaje que hacerlo con lápiz digital, e incluso menos que hacerlo en papel .

Además, el uso temprano de tablets puede generar una sensación falsa de digitalización. Muchos jóvenes que las usan a diario creen dominar el entorno digital, pero a menudo solo se manejan en un puñado de aplicaciones de entretenimiento o redes sociales. Esto no les proporciona la alfabetización digital completa necesaria para desenvolverse en entornos profesionales y les da una falsa seguridad .

El móvil: el dispositivo de la adicción

El smartphone es, sin duda, el dispositivo que más controversia genera. Con una penetración cercana al 100% en muchos países de la región, su naturaleza ha cambiado por completo. Ha pasado de ser una herramienta de comunicación a un centro de entretenimiento y consumo de contenido. En las encuestas, los usos mayoritarios del móvil son ver vídeos, usar redes sociales y consumir series y películas.

Los riesgos del móvil son más complejos. Por un lado, su uso se asocia principalmente al ocio, lo que reduce nuestro estado de alerta sobre el tiempo que pasamos en él. Las redes sociales, en particular, están diseñadas para generar impulsos de dopamina, creando ciclos de recompensa que nos llevan a revisar la pantalla constantemente en busca de la siguiente novedad . Esto no solo afecta a los adultos, sino que es especialmente preocupante en niños y adolescentes, cuyo cerebro, aún en proceso de maduración, tiene una menor capacidad para controlar impulsos .

En este contexto, se habla cada vez más del «solucionismo tecnológico»: ofrecer soluciones digitales a problemas que ya estaban resueltos (como despertarse con un reloj, leer un libro o escuchar música), pero que, al integrarse en el móvil, nos impulsan a usarlo sin cesar, en especial en momentos de baja atención.

El caso latinoamericano: acceso y vulnerabilidad

El panorama en Latinoamérica tiene sus propias características. Por un lado, ha habido un esfuerzo importante por reducir la brecha digital. Proyectos como «Internet para Todos» en Perú, impulsado por el BID, han logrado llevar conectividad 4G a miles de localidades rurales que antes estaban aisladas . Esto es un avance inmenso en términos de desarrollo y oportunidades.

Sin embargo, el acceso sin una educación digital adecuada conlleva sus propios riesgos. En Colombia, el alto promedio de horas de conexión a internet ha encendido las alarmas sobre las adicciones tecnológicas Las señales de alarma son claras: ansiedad al no tener el teléfono cerca, caída del rendimiento académico, aislamiento social y cambios de humor relacionados con el uso de dispositivos . A esto se suma el riesgo de que los menores accedan sin filtros a juegos de apuestas o contenidos altamente adictivos, una preocupación que llevó al seguro social de Perú (EsSalud) a emitir una alerta sobre el peligro de regalar smartphones y tablets sin la supervisión adecuada .

Preguntas frecuentes sobre la adicción a los dispositivos digitales

¿Qué señales indican que un niño o adolescente está desarrollando una adicción a la tecnología?
La ansiedad o reacciones desproporcionadas al retirar el dispositivo, el aislamiento de la familia y amigos, la pérdida de interés por otras actividades y el pedido constante de más tiempo de uso son las principales señales de alarma .

¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo de la multitarea digital?
El abuso de la multitarea digital puede provocar un déficit de atención, dificultad para concentrarse en una sola tarea, mayor estrés y una disminución del rendimiento académico o laboral. En los adolescentes, se ha relacionado con un mayor riesgo de ansiedad y depresión .

¿Cómo puedo prevenir el uso excesivo de pantallas en mi hogar?
Lo fundamental es predicar con el ejemplo, establecer horarios claros para el uso de dispositivos, crear zonas libres de pantallas en casa y fomentar actividades que requieran concentración y socialización, como los deportes o los juegos de mesa . Además, es clave supervisar el contenido al que acceden .

Recuerda que…

Cada dispositivo digital tiene sus propias características y, por tanto, conlleva riesgos distintos que debemos aprender a identificar, especialmente en el contexto latinoamericano, donde la penetración de la tecnología avanza a gran velocidad. La clave no está en prohibir, sino en educar: fomentar un uso crítico y consciente que proteja nuestra salud mental y la de los más jóvenes. La prevención, tal y como señalan los expertos, comienza en casa. Establecer reglas claras, dar ejemplo y promover espacios libres de tecnología son pasos fundamentales para disfrutar de los beneficios de la era digital sin caer en sus trampas.


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Fernando Juca Maldonado

Ingeniero en Sistemas de Información, MBA, docente universitario y consultor en tecnología e inteligencia artificial. Con más de 25 años de experiencia en desarrollo web, trabaja en soluciones digitales, comercio electrónico, plataformas Moodle, SEO, automatización y tecnología educativa, integrando tecnología, educación e innovación para empresas, instituciones y profesionales.

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