🤖 ¿Nos está volviendo la IA más dependientes y menos creativos?
Redactar un correo, preparar un menú, analizar datos… Cada vez son más las tareas que delegamos a la inteligencia artificial. Pero, ¿qué consecuencias tiene esto para nuestro cerebro?
El Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha dado el primer paso para responder a esta pregunta. En un estudio titulado «Tu cerebro y ChatGPT: acumulación de deuda cognitiva al utilizar un asistente de inteligencia artificial para tareas de escritura», la investigadora Natalia Kosmyna y su equipo han medido los efectos cerebrales del uso de IA generativa. Y los resultados son tan fascinantes como preocupantes.
🧪 Tres grupos, tres niveles de actividad cerebral
El experimento dividió a 54 voluntarios en tres grupos, que debían escribir tres textos breves:
| Grupo | Herramienta utilizada |
|---|---|
| Grupo 1 | Solo sus capacidades mentales |
| Grupo 2 | Acceso a Google |
| Grupo 3 | Uso de ChatGPT |
Durante la redacción, se les conectaron electrodos para electroencefalografía (EEG) y así observar la actividad cerebral en tiempo real.
Los resultados:
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🧠 Grupo 1 (sin tecnología): mayor conectividad cerebral
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🔍 Grupo 2 (con Google): entre 34% y 48% menos de conectividad
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🤖 Grupo 3 (con ChatGPT): 55% menos de conectividad cerebral
Cuanto más apoyo digital se usó, menor fue la activación cerebral.
🧩 ¿Qué zonas del cerebro se activan?
El uso de cada herramienta estimuló áreas distintas del cerebro:
| Grupo | Zonas cerebrales activadas |
|---|---|
| Sin tecnología | Creatividad, autocontrol e integración de ideas complejas |
| Con Google | Córtex visual y occipital (lectura y recopilación de datos) |
| Con ChatGPT | Zonas de ejecución automática y procesos externos asistidos |
Esto sugiere que el uso intensivo de IA reduce el trabajo mental profundo y favorece respuestas más automáticas.
📝 ¿Y qué pasa con los textos generados?
El análisis cualitativo de los textos reveló:
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🧠 Grupo 1: escritos diversos, con estilo personal y buena memoria del contenido
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🔍 Grupo 2: textos más estructurados, pero con menor riqueza de ideas
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🤖 Grupo 3: textos homogéneos y difíciles de recordar
De hecho, el 83% del grupo que usó ChatGPT no pudo recordar frases de sus textos minutos después. En contraste, casi todos los del grupo 1 sí pudieron citar fragmentos con exactitud.
🔄 Invertir los roles: el experimento final
En una segunda fase, los grupos intercambiaron roles:
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El grupo que siempre usó ChatGPT tuvo dificultades para escribir sin ayuda.
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El grupo que escribió sin apoyo logró adaptarse mejor a usar la IA.
Los investigadores concluyen que la dependencia de la IA puede llevar a una pérdida de criterio propio. Cuando solo se reproducen sugerencias de la máquina sin evaluarlas, se corre el riesgo de interiorizar ideas superficiales o sesgadas.
🎓 ¿Qué implica esto para la educación y el futuro?
La investigación plantea preocupaciones importantes para el aprendizaje y el desarrollo cognitivo:
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¿Podemos aprender realmente si no procesamos activamente la información?
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¿Estamos perdiendo habilidades de pensamiento crítico y creatividad?
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¿Deberían los entornos educativos limitar el uso de IA en tareas escritas?
El equipo del MIT llama a una reflexión profunda sobre el papel que la IA debería ocupar en nuestras vidas diarias, especialmente en contextos formativos.
📌El estudio del MIT demuestra que la comodidad que ofrece ChatGPT tiene un precio cerebral. No se trata de rechazar la IA, sino de usarla de forma consciente y crítica, manteniendo la mente activa y el pensamiento independiente.
La clave no está en apagar la tecnología, sino en no apagar el cerebro mientras la usamos.




