💥 Redes sociales y toxicidad: el problema no son solo los algoritmos

📢 ¿El problema de las redes sociales? No solo es el algoritmo

Durante años, la crítica a las redes sociales se ha centrado en los algoritmos: esos sistemas que deciden qué vemos y qué no. Pero un estudio reciente, liderado por Petter Törnberg y Maik Larooij en la Universidad de Ámsterdam, ofrece una conclusión más inquietante: el problema es estructural.

🔍 Incluso cuando las plataformas eliminan feeds personalizados y algoritmos de engagement, las dinámicas tóxicas surgen por sí solas.


🧪 El experimento: redes sociales sin trucos… y aun así tóxicas

Los investigadores diseñaron un experimento con «personas sintéticas» generadas con modelos de lenguaje (LLM), basadas en perfiles reales como “Te llamas Bob, vives en Massachusetts y te gusta la pesca”.

Estas IA sociales:

  • Leían, publicaban, seguían y compartían contenido.

  • No había manipulación algorítmica.

  • El entorno era lo más neutral y básico posible.

📉 ¿El resultado? Las mismas dinámicas problemáticas de siempre.


🧩 Seis arreglos puestos a prueba… y sus efectos secundarios

El equipo probó seis intervenciones populares para “arreglar” redes sociales:

Intervención Efecto no deseado
Feeds cronológicos o aleatorios Menos desigualdad de atención, pero más viralidad de contenidos extremos
Aumentar diversidad de puntos de vista Sin impacto significativo
Algoritmos de puente (fomentan entendimiento) Mejoran diversidad, pero aumentan desigualdad de atención
Ocultar métricas sociales (likes, seguidores) Disminuye señales de influencia, pero reduce participación
Suprimir biografías y marcadores identitarios Menor tribalismo, pero reduce conexión social
Penalizar el contenido viral Disminuye sensacionalismo, pero reduce engagement global

📌 Conclusión: Los “parches” mueven el problema, pero no lo eliminan.


🧠 La raíz del problema: emociones + estructura

Más allá de los algoritmos, el estudio identifica un bucle estructural:

  1. Las emociones intensas (como la indignación) impulsan nuestras acciones online (ej. republicar algo escandaloso).

  2. Esas acciones modelan la estructura de la red (quién sigue a quién, qué se viraliza).

  3. Esa estructura determina el contenido que vemos, reforzando nuestras emociones.

🔄 Resultado: un ciclo cerrado de toxicidad, incluso en plataformas “neutrales”.


🤖 ¿Y si sumamos la IA generativa?

El panorama se complica con la aparición de LLMs (grandes modelos de lenguaje). Oportunistas ya los usan para generar contenido extremo y viral de forma masiva:

  • Noticias falsas.

  • Desinformación polarizante.

  • Ataques coordinados.

🌐 Esto pone en duda la viabilidad del modelo actual de red social basado en el engagement constante.


📉 ¿Qué soluciones quedan?

La reacción social empieza a migrar hacia:

  • Espacios cerrados: como grupos de WhatsApp o Discord.

  • Marcas-árbitro: medios confiables que filtran contenido.

Sin embargo, nada impide que la toxicidad se cuele también en estos espacios.


⚖️ ¿Reformar o reinventar las redes sociales?

La gran pregunta no es solo cómo modificar los algoritmos, sino si el propio diseño de red social es compatible con una convivencia sana. El estudio sugiere que la combinación entre acción emocional y estructura social crea un sistema donde la polarización y la desigualdad de atención son inevitables.


Las redes sociales, tal como están concebidas hoy, tienen una tendencia estructural hacia lo extremo y emocional. Ajustar los algoritmos puede aliviar algunos síntomas, pero no cura la enfermedad.

🧠 Tal vez ha llegado el momento de repensar desde cero cómo debe ser una red social saludable, donde el diálogo, la empatía y la diversidad no solo sobrevivan… sino prosperen.

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