La carrera por la IA entra en fase de gasto extremo
Las grandes tecnológicas llevan años incrementando su inversión en inteligencia artificial, pero el caso de Meta Platforms destaca por la magnitud y la velocidad del desembolso. Desde 2023, la factura asociada a IA se ha multiplicado por cuatro, y las cifras previstas para 2026 marcan un punto de inflexión difícil de ignorar.
Meta planea gastar entre 115.000 y 135.000 millones de dólares en 2026, casi el doble que en 2025. El destino principal de ese dinero no son productos visibles para el usuario final, sino infraestructura: centros de datos diseñados para sostener su ambición de liderar la próxima etapa del sector.
De 28.000 a más de 130.000 millones: una escalada sin precedentes
La progresión del gasto ilustra la intensidad de la apuesta. En 2023, Meta destinó alrededor de 28.000 millones de dólares a estas áreas. En 2024, la cifra subió a 39.000 millones. En 2025, el presupuesto se corrigió al alza hasta los 72.000 millones. Y ahora, para 2026, el salto es casi exponencial.
Este crecimiento no es lineal ni prudente. Es una estrategia de dominación por escala, donde el objetivo no es optimizar el gasto, sino asegurarse de que nadie pueda competir en capacidad bruta de cómputo.
Centros de datos como pilar estratégico
La mayor parte de la inversión se dirige a respaldar los esfuerzos de los llamados Meta Superintelligence Labs. En la práctica, esto significa construir y ampliar centros de datos a gran escala, capaces de entrenar y ejecutar modelos de próxima generación durante años.
La paradoja es evidente: Meta está invirtiendo más en infraestructura para IA que competidores que ya tienen modelos líderes en el mercado. La apuesta es que la ventaja futura no estará solo en el algoritmo, sino en quién pueda sostenerlo y escalarlo cuando el coste energético y computacional se dispare.
Resultados financieros que tranquilizan a los inversores
El riesgo de esta estrategia es alto, pero los resultados recientes han dado oxígeno a Mark Zuckerberg. En el cuarto trimestre de 2025, Meta registró ingresos récord de 59.000 millones de dólares y un beneficio neto de 22.800 millones, superando previsiones.
Según la dirección, la mejora se debe en gran parte a la aplicación de IA en su negocio publicitario, especialmente en segmentación y optimización de anuncios. Tras un trimestre anterior en el que el gasto generó dudas y una caída bursátil, esta vez el mercado reaccionó con una subida del 10% en las acciones, señal de confianza renovada.
Mucha inversión, pocos modelos visibles
Aquí surge el elemento más llamativo del caso Meta. A diferencia de otros gigantes tecnológicos, la compañía aún no ha lanzado nuevos modelos de referencia en esta etapa. Tras el tropiezo de Llama 4, Zuckerberg reestructuró por completo su división de IA: fichajes millonarios, recortes en el área del metaverso y la creación de equipos altamente confidenciales.
Los nombres que han trascendido —Avocado para lenguaje y Mango para generación de imágenes— son promesas, no productos. Mientras tanto, el gasto ya supera al de empresas que sí tienen modelos consolidados en producción.
Liderar “cueste lo que cueste”
La estrategia de Meta parece clara: aceptar pérdidas de eficiencia a corto plazo para asegurar posición dominante a medio y largo plazo. Es una jugada de alto riesgo, basada en la hipótesis de que la superinteligencia requerirá tal volumen de recursos que solo unos pocos actores podrán permitírselo.
Si la apuesta sale bien, Meta podría situarse en el centro de la próxima ola de IA. Si falla, quedará como ejemplo de cómo una empresa rentable decidió quemar miles de millones persiguiendo una ventaja que nunca llegó a materializarse.
Una señal sobre el futuro del sector
Más allá del caso Meta, el mensaje para el mercado es contundente: la IA avanzada ya no es solo una cuestión de talento o ideas, sino de capital, energía e infraestructura. La barrera de entrada se eleva, y con ella el riesgo de concentración tecnológica.
La pregunta ya no es cuánto cuesta liderar la IA, sino quién puede permitirse intentarlo sin poner en peligro su negocio principal.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué Meta gasta tanto en IA sin lanzar modelos nuevos?
Porque apuesta a que la ventaja decisiva estará en la infraestructura necesaria para entrenar y escalar futuros modelos.
¿Es sostenible este nivel de inversión?
Depende de que el negocio publicitario siga generando beneficios suficientes para financiar la estrategia.
¿Meta compite directamente con otras big tech en IA?
Sí, pero con un enfoque más centrado en capacidad de cómputo y menos en lanzamientos inmediatos.
¿Qué pasa si la superinteligencia no llega pronto?
Meta asumiría un coste enorme sin retorno claro, confiando en que la infraestructura tenga usos alternativos.
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