En varios países de América Latina se observa una señal persistente: menos jóvenes desean iniciar o continuar estudios universitarios, y quienes ingresan con frecuencia enfrentan condiciones que aumentan el riesgo de abandono. El fenómeno no se explica por una única causa. Intervienen factores económicos, expectativas laborales, calidad institucional, oferta formativa poco flexible y una narrativa digital que presenta “atajos” hacia el éxito sin considerar sus riesgos.
Este análisis organiza el problema con un enfoque claro, comparativo y práctico, utilizando datos públicos y argumentos verificables, y propone líneas de acción útiles para estudiantes, familias, instituciones y responsables de políticas educativas.
1) Qué se entiende por educación superior y por qué importa la distinción
En el debate público se usa “universidad” como sinónimo de educación superior, pero la educación terciaria incluye:
-
Universidades (licenciaturas y posgrados, fuerte carga teórica e investigativa)
-
Institutos técnicos y tecnológicos (programas más cortos y orientados a habilidades laborales)
Esta distinción es clave porque el abandono suele aumentar cuando la única ruta visible es una licenciatura larga y costosa, aun cuando el mercado también demanda perfiles técnicos.
Dato estructural (Iberoamérica): la educación superior alcanzó 34,1 millones de estudiantes en 2022 según indicadores de la Red INDICES/ OEI.
2) Razones principales del abandono y la caída del interés
Los motivos se agrupan en cuatro dimensiones. La siguiente tabla resume el “núcleo duro” del problema:
| Dimensión | Qué ocurre en la práctica | Efecto directo |
|---|---|---|
| Pertinencia | Programas desconectados de expectativas juveniles o del empleo real | Desmotivación, “pago por aburrirse”, abandono temprano |
| Economía | Matrícula + gastos de vida + materiales + transporte (costos no visibles) | Riesgo de deserción por falta de solvencia |
| Tiempo | Carreras largas, difícil sostener 3–5 años si se trabaja o se cuida a terceros | Interrupciones y abandono por incompatibilidad |
| Mercado laboral | Más titulados que empleos calificados en varios contextos; precariedad e informalidad | Desencanto: “título no garantiza estabilidad” |
3) El factor económico: matrícula + “costos ocultos” + oportunidad laboral
El costo real de estudiar no es solo la matrícula. Para muchos jóvenes implica mudarse, financiar alimentación, transporte y materiales. En hogares de ingresos bajos, además, estudiar puede significar dejar de aportar al presupuesto familiar.
Un indicador complementario es la brecha de acceso en algunos países. En Perú, por ejemplo, se reportó que solo 30,9% de jóvenes logró transitar a educación superior (comparado con 36,6% en 2019, según el reporte citado por la entidad pública peruana).
Implicación práctica: cuando el beneficio futuro (mejores ingresos) compite con la urgencia del ingreso presente, muchos jóvenes optan por trabajar, incluso en empleos de baja calificación.
4) Señales de desconfianza institucional: cuando baja la demanda
En algunos sistemas se observa una caída de aspirantes a universidades emblemáticas. Un caso documentado es la Universidad Nacional de Colombia, donde se reportó una reducción cercana al 47% de aspirantes en seis años (2019 vs 2025, según reportes periodísticos basados en datos oficiales).
Esto no prueba, por sí solo, que “la universidad no sirve”, pero sí evidencia un cambio de percepción social: el título ya no se percibe como un ascensor automático de movilidad social.
5) ¿Vale la pena estudiar? Sí, pero con matices
La evidencia comparativa sigue mostrando que la educación terciaria se asocia con mejores resultados laborales en promedio. Aun así, el retorno no es homogéneo: varía según país, carrera, calidad del programa, redes de contacto y el dinamismo del mercado.
Tabla: beneficios probables vs. falsas expectativas
| Lo que sí suele aportar | Lo que no garantiza |
|---|---|
| Mayor probabilidad de empleo formal | “Éxito automático” al graduarse |
| Mejores ingresos promedio | Ascensos rápidos sin experiencia |
| Habilidades cognitivas (análisis, resolución de problemas) | Trabajo alineado 100% a la carrera |
| Redes (networking) y capital social | Estabilidad si el mercado está saturado |
Punto crítico: la universidad es una inversión de mediano plazo; si la expectativa es “dinero rápido”, el incentivo se debilita.
6) Internet, cursos e influencers: información no es formación
La disponibilidad de tutoriales y cursos online cambió el panorama. Hoy se puede aprender mucho fuera de un campus. Sin embargo, hay una diferencia técnica importante:
-
Información: contenido accesible (videos, artículos, cursos)
-
Formación: estructura, práctica supervisada, evaluación, credenciales y redes
El riesgo aparece cuando se reemplaza un proceso formativo por promesas de “atajos” sin respaldo. En particular, los cursos aislados pueden ser útiles, pero rara vez sustituyen una ruta completa si el objetivo es ejercer una profesión regulada o competir por plazas de alta especialización.
7) Calidad y desigualdad: barreras persistentes
La UNESCO ha señalado desafíos relacionados con equidad e inclusión en educación superior en América Latina y el Caribe, incluyendo barreras asociadas a exclusión, discriminación y desigualdad de oportunidades.
En paralelo, los “ninis” (jóvenes que no estudian ni trabajan) representan un fenómeno relevante. CEPAL ha documentado que es un problema persistente y de gran magnitud en la región.
Interpretación práctica: cuando la educación superior no es accesible, flexible o pertinente, crece el riesgo de trayectorias interrumpidas y exclusión social.
8) Mercado laboral y transformación tecnológica: la presión de la IA
La economía regional se reconfigura. Un informe difundido en prensa sobre un estudio prospectivo (CEPAL y aliados, citado por El País) proyecta que hacia 2030 habrá migraciones sectoriales importantes: más jóvenes entrando a servicios y menos en agricultura y manufactura.
Esto se combina con la automatización: algunos empleos “de oficina” y tareas profesionales repetitivas están bajo presión por IA y software. No significa “fin de la universidad”, pero sí exige:
-
currículos más actualizados,
-
más práctica y proyectos,
-
alfabetización digital e IA aplicada,
-
y rutas técnicas más cortas cuando sea pertinente.
9) Alternativas reales: universidad, técnico, híbrido y formación dual
Una recomendación central es abandonar la lógica de “solo universidad”. La región necesita rutas múltiples.
| Ruta formativa | Duración típica | Mejor para | Riesgo si se usa mal |
|---|---|---|---|
| Universidad (licenciatura) | 4–5 años | Profesiones reguladas, investigación, roles complejos | Desalineación con mercado, deuda o abandono por costos |
| Técnico/tecnológico | 1–3 años | Inserción laboral más rápida, habilidades concretas | Limitar crecimiento si no se planifica continuidad |
| Formación dual | Variable | Aprender + trabajar con contrato de aprendizaje | Requiere alianzas empresa–institución reales |
| Híbrida/online con calidad | Variable | Estudiantes que trabajan o cuidan | Brecha digital si no hay apoyo y diseño inclusivo |
10) Qué debería cambiar para recuperar confianza
Las propuestas más consistentes convergen en cuatro prioridades:
-
Pertinencia curricular: contenidos conectados con problemas reales y empleabilidad.
-
Flexibilidad: modalidades híbridas, asincronía, reconocimiento de trayectorias.
-
Más opciones técnicas: programas cortos, escalables y articulables con licenciaturas.
-
Equidad: becas de sostenimiento, apoyo psicosocial, nivelación, conectividad.
❓ Preguntas frecuentes (FAQ – AEO)
¿Por qué hay más abandono universitario en Latinoamérica?
Por costos directos e indirectos, desmotivación por baja pertinencia, dificultad de sostener estudios largos y un mercado laboral que no siempre absorbe titulados.
¿La universidad sigue valiendo la pena?
En promedio, aumenta probabilidades de empleo formal e ingresos, pero no garantiza estabilidad. Depende de carrera, calidad, redes y contexto económico.
¿Qué alternativa es mejor: técnico o universidad?
Depende del objetivo. Para inserción rápida y habilidades concretas, técnico; para profesiones reguladas y roles complejos, universidad. Lo ideal es una ruta articulada.
¿Qué rol tiene la IA en esta crisis?
Aumenta presión sobre tareas repetitivas y acelera cambios en el mercado. Exige currículos más actualizados y competencias digitales.
Referencias
Organización de Estados Iberoamericanos [OEI]. (2025). Panorama de la educación superior en Iberoamérica a través de los indicadores de la Red INDICES (Relevamiento 2024).
Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL]. (s. f.). Ninis en América Latina: 20 millones de jóvenes en búsqueda de oportunidades.
UNESCO IESALC. (2023). Equity and inclusion policies in higher education in Latin America and the Caribbean.
El País. (2024, 4 de diciembre). El 70% de los jóvenes de América Latina trabajarán en el sector servicios para 2030.
Infobae. (2025, 30 de abril). Desplome histórico de aspirantes a la Universidad Nacional de Colombia.
YouTube. (s. f.). Por qué cada vez menos latinoamericanos quieren ir a la universidad [Video]. https://www.youtube.com/watch?v=eYg4CqtOBNs
📌 Para más análisis sobre tecnología, educación y tendencias digitales, se puede leer más en https://fernandojuca.com y acceder a videotutoriales y podcast en youtube.com/fernandojucamaldonado




