🔓 Se suman más de 1.300 millones de contraseñas robadas a la base de datos de seguridad
La plataforma de control de filtraciones Have I Been Pwned ha anunciado la adición de 1.300 millones de nuevas contraseñas robadas a su base de datos, lo que eleva notablemente los riesgos de exposición para los usuarios.
🧮 ¿Qué detalles se conocen de esta filtración?
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La actualización incluye millones de combinaciones usuario-contraseña que no estaban previamente en la base de datos.
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Entre las contraseñas nuevas, muchas corresponden a credenciales antiguas que los usuarios siguen reutilizando o modificando mínimamente.
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Este tipo de filtración alimenta ataques de “relleno de credenciales” (credential stuffing), donde los delincuentes prueban grandes listas de contraseñas robadas en múltiples servicios diferentes.
⚠️ ¿Por qué es una amenaza significativa?
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Tener 1.300 millones de contraseñas filtradas significa que millones de cuentas siguen vulnerables, incluso si la brecha original fue de hace años.
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Cuando los usuarios reutilizan contraseñas o aplican cambios simples, aumentan las posibilidades de que sus cuentas sean vulneradas rápidamente.
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Esta situación afecta tanto a usuarios domésticos como a profesionales que manejan datos sensibles o cuentas de cliente: la seguridad ya no es opcional.
🛡️ Qué puedes hacer para protegerte hoy
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Comprueba si tu correo electrónico aparece en la base de datos de Have I Been Pwned.
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Cambia las contraseñas de todas las cuentas críticas: correo, banca, trabajo, redes sociales. Utiliza claves únicas, largas y aleatorias.
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Activa la autenticación en dos pasos (2FA) siempre que esté disponible.
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No reutilices contraseñas entre diferentes servicios ni modifiques mínimamente una clave antigua.
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Usa un gestor de contraseñas fiable para generar y almacenar tus claves, y audita la “salud” de tus contraseñas con regularidad.
🔭 Conclusión
La cifra de 1.300 millones de contraseñas añadidas a la base de datos de filtraciones no es solo estadística: es una llamada de atención. En el entorno digital actual, la seguridad personal y profesional depende de adoptar buenos hábitos con urgencia.
La clave ya no es “¿podrán robarme?” sino “¿qué estoy haciendo para que no lo hagan fácil?”.




